domingo, 30 de septiembre de 2012

Astrología desmentida

Posible Informe Av Madison

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ESTILO BARNUM

El famoso empresario P. T. Barnum aseguraba que su circo tenía para ofrecer “algo a la medida de todos”. El psicólogo Paul Meeh propuso llamar “efecto Barnum” o de “convalidación subjetiva” a esa actitud crédula que lleva a ver o a interpretar datos ambiguos en función del deseo. Cuando alguien está predispuesto a ver algo que satisfaga sus expectativas,tendrá menos defensas que otro para dudar de una “prueba” por dudosa que sea.

Así, cualquier revista, horóscopo o adivinación nos dará una descripción que aceptaremos como considerablemente acertada si nos dice algo como:

Tienes la necesidad de gustarle a otras personas y de que te admiren, y con todo tiendes a criticarte. Aunque tienes algunas debilidades de personalidad generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una considerable capacidad que no has usado en tu beneficio. Disciplinado y autocontrolado en el exterior, tiendes a ser aprensivo e inseguro interiormente. A veces tienes serias dudas en si hiciste lo correcto o tomaste la decisión acertada. Prefieres cierta cantidad de cambios y variedad y llegas a decepcionarte cuando estás cercado por restriccciones y limitaciones. Te autoufanas también de ser un pensador independiente, y no aceptas las afirmaciones de otros sin pruebas satisfactorias. Pero has encontrado desaconsejable ser demasiado franco en darte a conocer a otros. A veces eres extrovertido, afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, cauto, y reservado. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser más bien irreales.

Pero pongámonos serios. El denominado efecto Barnum también es un ejemplo de cómo el criterio clínico de un preofesional, aunque erróneo, puede ser aceptado como real por la misma persona evaluada.

Un informe psicológico (o de cualquier otra disciplina) tipo Barnum consiste en un informe de personalidad que realmente no corresponde con la persona a la que se le devuelve y que contiene términos muy vagos y generales, algunos términos técnicos, con frecuentes afirmaciones dobles, información favorable o moderadamente favorable, y verdadera de una gran muestra de la población.

Incluyen afirmaciones universalmente válidas del estilo de: el paciente experimenta ansiedad, la madre presenta una mezcla de sentimientos frente a la conducta de su hijo, el sujeto unas veces está enfadado y otras veces está contento, etc. El error se modera si cuantificamos nuestras afirmaciones o buscamos ejemplos para ilustrarlas. Desgraciadamente existe una tendencia en las personas, bastante generalizada, a aceptar los informes tipo Barnum

domingo, 23 de septiembre de 2012

ESTRUCTURA DEL INFORME PSICOLOGICO

El informe psicológico clínico es una estrategia útil, que le permite al profesional presentar de manera detallada y precisa, los resultados obtenidos durante el proceso de evaluación y de intervención de un paciente, ya sea a un representante legal o al mismo cliente. Con el propósito de expresar y dar a conocerlos diferentes aspectos encontrados, las recomendaciones y el tratamiento más efectivo.

Aunque los informes psicológicos se elaboran en las diferentes áreas de aplicación, se considera de mayor interés el relacionado con el área clínica, debido a que es un requisito que ha existido desde inicio de los procesos de intervención psicológica clínica.

Objetivo

El propósito del informe es presentar resultados y conclusiones de la evaluación psicológica realizada por el profesional, al igual que el pronostico y curso del tratamiento del paciente, teniendo en cuenta los datos recogidos y examinados correctamente, a través de las diferentes pruebas aplicadas y analizadas de acuerdo a la intención con las que fueron diseñadas, presentadas y evaluadas.

Presentación

El informe psicológico es un documento de valor legal, lo cual llega a ser avalado ante las diferentes entidades que lo requieran, lo cual implica que el contenido encontrado en esté da certeza y evidencia de lo evaluado al paciente, por tal motivo es de suma importancia tener en cuenta la parte ética con que se realiza y la responsabilidad que esto representa; para el paciente, el profesional y las diferentes personas que puedan solicitarlo.
Para su redacción es importante tener habilidades de análisis e integración de los datos recogidos y la síntesis del mismo, además es necesario disponer del lenguaje puntual y preciso para transmitir de manera clara la información al destinatario del informe psicológico clínico.
Es trascendental para quien lo realiza tener en cuenta aspectos que en el momento de realizarlo pueden pasarse por alto pero que en el momento de su análisis llegase a ser de gran importancia, como lo es la fecha en que fue realizado, ya que esté es un documento científico, su redacción y presentación debe ser clara, objetiva y precisa, se debe tener en cuenta a quien va dirigido el informe, toda expresión técnica apropiada a nivel psicológico debe ser explicada y fundamentada a nivel teórico, es elemental colocar la firma y numero de la tarjeta profesional.

A tener presente

Es importante tener presente que todo informe psicológico debe ser realizado por psicólogos con un título profesional que hayan recibido formación clínica, respaldados por su tarjeta profesional, lo cual reprenda pertenecer y haber sido acreditada a través del colegio oficial de psicología.
El psicólogo debe tener en cuenta durante la evaluación y elaboración del informe, la intimidad e integridad del paciente; lo que esto implica la confidencialidad de los datos proporcionados por el paciente, por esta razón es una obligación informar al paciente de la manera mas explicita y adecuada los datos encontrados a través de las pruebas, la situación en la que se encuentra y las implicaciones que podría tener con respecto a su diagnostico. Solicitar el consentimiento informado, permite que el paciente acepte la elaboración del informe al igual que los procedimientos y riesgos que puedan presentarse.

Su estructura
El informe psicológico debe tener unos puntos claves dentro de su estructura para su presentación y elaboración.
El primero de ellos y con el cual se debe empezar todo informe es la transcripción de los datos demográficos del paciente, esto permite dar a quien lo solicite un contexto preciso de los datos mas relevantes en relación con quién es el sujeto; allí van consignado datos como los nombres , apellidos, edad, fecha de nacimiento, sexo, estudios, ocupación, estado civil
Luego es importante colocar a quien va dirigido el informe; la entidad o persona que solicita, seguido por el objetivo con que se realiza: es fundamental tener claridad con que propósito se realiza y cual es la intención de esté.
Se de bebe hacer un resumen del caso: una descripción amplia del proceso que se esta aplicando, con la intención de contextualizar a quien esta dirigido sobre la situación del paciente. Se deben señalar los instrumentos o pruebas aplicadas: se enumeran y se describen cada una de las pruebas seleccionadas, diseñadas y presentadas, haciendo énfasis con la finalidad con que fueron utilizadas y las fechas correspondientes a la aplicación.
En este punto se presentan los resultados: se depositan los hallazgos encontrados de las pruebas aplicadas generando un encadenamiento de estas con la teoría y los datos encontrados. Se debe dar un concepto sobre el diagnostico psicológico al cual a llegado el profesional a través de todo el proceso de evaluación apoyado en fuentes teóricas y datos encontrados en las diferentes pruebas presentadas y analizadas. Se debe realizar una evaluación del nivel y funcionamiento intelectual, también un análisis de la estructura de la personalidad a partir del puntaje de las pruebas y las respuestas del sujeto; sustentados y respaldados por teoría vigente y estudios recientes sobre la problemática del paciente.
En esta parte del informe se dan observaciones; pueden ser recomendaciones y apreciaciones en relación con respuestas, la actitud y conducta del sujeto, de igual forma cualquier dato que halla generado interés al profesional para el seguimiento y proceso del tratamiento del paciente.
Para terminar fecha en que se realizo el informe, nombre, firma y número de tarjeta profesional.

Publicado por Ana Orduña / Sonia Hernández / Paola Marroquín / Rocío Páez

¿QUÉ CARACTERIZA UN INFORME PSICOLÓGICO?

Es el último acto del proceso diagnóstico. Consiste en la comunicación, oral o escrita, de los resultados y conclusiones obtenidas a lo largo de todo el proceso.1. Es un documento científico.

Se trata de formular, con la mayor precisión posible, una descripción detallada de la conducta del sujeto del informe. Descripción que debe ser inteligible y relevante para los propósitos que han motivado el informe.

La información obtenida del contacto con el sujeto, con todos los frutos de la actividad del profesional, son propiedad del interesado, que tiene todo el derecho a conocerlos. Pero también deberán hacerse constar las reservas que se deban adaptar a la hora de dar por seguros los resultados que se han obtenido, en función de la fiabilidad y validez de los instrumentos utilizados.



2. Es un vehículo de comunicación.
3. Es un documento útil para el sujeto.
4. Es un documento legal.

1. Documento científico. Debemos demostrar los criterios en que nos basamos, al igual que debe reunir los requisitos necesarios para poder ser replicado y contrastado. Por ello debe contener los datos sobre:

- Persona que lo ha realizado.
- Objetivos iniciales trazados.
- La forma en que se aplicaron y corrigieron las pruebas.
- Las técnicas de interpretación utilizadas en cada caso, etc.

2. Vehículo de comunicación. Dado que va a ser leído tanto por el paciente como por quien lo remitió, el lenguaje deberá utilizar términos comprensibles, pero pertinentes.

3. Documento útil para el sujeto. No solo puede utilizarse por los datos obtenidos, sino que debe también hacer propuestas concretas sobre el problema y las posibles maneras de superarlo.

4. Documento legal. Hay que tener en cuenta que, a partir de este documento, es posible que se tomen decisiones de cualquier tipo sobre el paciente, su futuro o sus circunstancias.

2º. ESTRUCTURA DEL INFORME

1. Descripción del cliente.
2. Delimitación de el/los problema/s.
3. Breve historia del problema.
4. Datos de la evaluación.
5. Interacción de resultados.
6. Objetivos de la intervención.

lunes, 17 de septiembre de 2012

EL INFORME PSICOLOGICO

El informe psicológico es una exposición escrita, minuciosa e histórica de los hechos referidos a una evaluación psicológica, con el objetivo de trasmitir a un destinatario, los resultados, conclusiones y pronóstico en base a los datos obtenidos y analizados a la luz de instrumentos técnicos: entrevista, observación, tests, todos consustanciados en el marco referencial teórico, técnico y científico adoptado por el psicólogo.


El informe psicológico supone entonces ordenar los datos en función de las variables que propone un marco teórico. Así un informe psicológico puede entenderse, como la traducción a un juicio de índices producidos a partir de la organización de hechos o datos.

La temática mas frecuente parece girar en torno a la inquietud de que poner o volcar y que no poner o volcar en un informe, y luego por supuesto el como, el hasta donde y también desde luego en que técnicas o con que técnicas indagar mejor aquello que queremos conocer, evaluar o explorar, que dependerá del motivo de consulta y edad del consultante en el ámbito clínico , o del perfil de puesto en el caso laboral, o de los puntos de pericia, en el caso forense.


Abordaremos los contenidos del mismo, no tanto el que debería contener un informe desde la mención de las áreas posibles de inclusión, sino lo que implica internamente cada una de ellas.

Las áreas mas importantes consideradas en el informe psicológico son:

Área Personalidad básica: consiste en puntualizar las características esenciales de la personalidad, aspectos y funcionamientos.

Área Emocional interaccional y comunicacional, que involucra la naturaleza afectiva, sentimental del sujeto, sus modos de relación con el otro etc.

Área Intelectual-Cognitiva: Que comprende la evaluación de la inteligencia, tipo y forma de aplicación de la misma, nivel de inteligencia, funcionamiento de las funciones cognitivas básicas como la atención, la memoria la capacidad de reflexión y razonamiento….

En el campo clínico específicamente deberán incluirse además:

Aspectos que hacen al funcionamiento y nivel de integración del Yo , lo cual es importante desde el punto de vista clínico.

Aspectos ligados a la estructura psicopatologiíta subyacente, mecanismos de defensa dominantes.

En el caso de una orientación vocacional-ocupacional sumaremos el de las aptitudes mas importantes del sujeto, el tipo de inteligencia del mismo (inteligencias múltiples)

En el caso de un informe laboral deberíamos determinar la capacidad de trabajo y rendimiento del sujeto, así como el grado de aptitud laboral para el puesto del mismo.

El área que hemos seleccionado para hoy es el Área emocional, interpersonal.

El interrogante es que aspectos mas relevantes deberían evaluarse y considerarse si debiéramos poder informar acerca del área emocional, de un sujeto.

Podríamos organizarlo desde estos contenidos :

1)Determinar el tono emocional del paciente o evaluado.

2) el nivel de relación Intrapersonal de la que es capaz, es decir como siente respecto de si mismo.

3) Como se relaciona con el otro, la necesidad de establecer vínculos sociales, su capacidad para manejarse ante ellos.

4) Cual es su nivel de tolerancia a la frustración, como reacciona ante situaciones que impliquen algún grado de estrés emocional.

5) Que capacidad tiene esta persona para canalizar y regular adecuadamente sus impulsos afectivos.

Ahora daremos un paso mas y ampliaremos algunos interrogantes que se relacionan con estos aspectos seleccionados para explorar el área emocional social del sujeto.

Respecto al punto 1) Que es el tono emocional, el tono emocional se relaciona frecuencia vibracional del sujeto es decir en que medida los sucesos y estímulos afectivos y emocionales con las que el sujeto se enfrenta lo afectan. Básicamente podemos hablar de un tono emocional:

Ø Bajo: Lo que dará una reactividad a los estímulos por debajo de lo esperable por ej. Un sujeto apático o depresivo, o pesimista mas allá del hecho tardara en darle cabida y reaccionar variando su estado anímico ante el. Aspectos patológicos derivados pueden darse en depresiones graves, ej. Aquí se produce un relajamiento de la actividad funcional, neuromuscular.

Otros estados asociados son cuando uno esta cansado, fatigado, aquí los estados psicológicos que surgen son: la angustia, el temor o miedo, la inseguridad hasta el automatismo en las conductas (como si se moviera por inercia) Aparece una necesidad de soledad, aislamiento etc.

Ø Medio es el normativo decir que el sujeto es sensible y reacciona naturalmente con su disposición anímica variando su estado de animo, pero siempre en forma adaptativa o ajustada al estimulo y al contexto.

Ø Alta más allá de el peso mas o menos importante de las situaciones externas o internas, el sujeto tiene naturalmente una alta reactividad, por lo que esto implica que son sujetos altamente ansiosos, reactivos, exagerados en sus expresiones anímicas. Toda emoción se acentúa a niveles altísimos. Esto da lugar a hiperactividad aceleramiento en las reacciones, son impacientes, irreflexivos en general irritables, en lo positivo son personas entusiastas, con gran iniciativa, audacia en extremos, este aumento de la excitabilidad puede derivar en manía.

Luego es importante determinar cual es el estado anímico del sujeto para ello podemos definir al estado de animo como:

El sentir del sujeto en el aquí y ahora de su situación vital . Podemos decir que hay dos niveles de observación: Por un lado si bien hay una estabilidad histórica del sujeto, es decir en situaciones normales el sujeto tiene un determinado estado anímico hay gente que en general posee un buen humor es bastante equilibrada y aun en circunstancias adversas salvo casos muy extremos pueden seguir conservando cierta actitud y estabilidad anímica.

Por otro lado tenemos las personas que reaccionan ante los mas mínimos estímulos y por ende varían su estado anímico fácilmente, se las llama ciclotímica esta palabras esta construida etimológicamente por dos vocablos: ciclo (períodos) y timo (tono emocional) .Con esto podemos decir que mas allá de las situaciones reales internas o externas al sujeto el estado anímico oscila en algunos sujetos mas que en otros. Pensemos en dos estructuras extremas como la Depresión y la Manía.

Por ello las características de receptividad, el umbral de tolerancia a la frustración al estrés , el grado de fortaleza yoica y el equilibrio personal del sujeto en distintas áreas de su personalidad influyen en el estado anímico de un individuo. Así el equilibrio anímico surge del interjuego de fuerzas afectiva, psicológicas, físicas, cognitivas cuando actúan integradamente.

De los dos conceptos desarrollados : tono emocional y estado anímico surgen nuevas cuestiones que deberíamos poder entender para informar:

Además del tono emocional del sujeto, como es su estado de animo , se trata de una persona espontánea?, o reservada y prudente en sus expresiones emocionales?, hay timidez o seguridad respecto como maneja sus emociones, Es autoafirmativa /o? , Lo es en un nivel que implique agresividad?, Es capaza de expresiones o manejos violentos? Como responde esta persona que estamos evaluando frente a emociones inmediatas e imprevistas. ¿reacciona ajustada y eficazmente, le cuesta tomar una postura, No sabe como reaccionar?.. Se trata de una persona confiada o pesimista con respecto a sus necesidades afectivas, siente que la satisface?, o no, Hay angustia o insatisfacción emocional-sentimental. Se trata de una persona realista, es decir hay equilibrio entre su sentir y su pensar. Cual es su nivel de exigencia en los vínculos. Cual es su nivel de autonomía o dependencia en sus relaciones vinculares?..

INFORMES PSICOLOGICOS

EL INFORME PSICOLOGICO

El informe psicológico es una exposición escrita, minuciosa e histórica de los hechos referidos a una evaluación psicológica, con el objetivo de trasmitir a un destinatario, los resultados, conclusiones y pronóstico en base a los datos obtenidos y analizados a la luz de instrumentos técnicos: entrevista, observación, tests, todos consustanciados en el marco referencial teórico, técnico y científico adoptado por el psicólogo.

El informe psicológico supone entonces ordenar los datos en función de las variables que propone un marco teórico. Así un informe psicológico puede entenderse, como la traducción a un juicio de índices producidos a partir de la organización de hechos o datos.

CARACTERISTICAS DEL INFORME PSICOLOGICO:

1. Debe ser claro, sin rodeos, sintetizado.
2. Debe ser conciso, describir tan específicamente como sea posible
3. Debe ser original, único en la descripción del paciente y genuino con sello y firma del psicólogo

PARTES DEL INFORME PSICOLOGICO:

1. Filiación del paciente:

- Referente
- Fecha de evaluación
- Evaluador
- Motivo de evaluación
- Técnicas utilizadas
- Instrumentos utilizados

2. Motivo de consulta:

- Narración del motivo de consulta
- Signos y quejas del paciente

3. Observación de conducta del evaluado

4. Resultados

- Presentación clara de los hechos o datos que fundamentan el diagnóstico
- De dónde se infiere los datos
- Debe responder al motivo de evaluación

5. Conclusiones

- El juicio final debe estar en consonancia con los hechos
- Las suposiciones o hipótesis no forman parte del informe psicológico

6. Recomendaciones

7. Firma del informe

EL INFORME PSICOLOGICO


El informe psicológico es una exposición escrita, minuciosa e histórica de los hechos referidos a una evaluación psicológica, con el objetivo de trasmitir a un destinatario, los resultados, conclusiones y pronóstico en base a los datos obtenidos y analizados a la luz de instrumentos técnicos: entrevista, observación, tests, todos consustanciados en el marco referencial teórico, técnico y científico adoptado por el psicólogo.

El informe psicológico supone entonces ordenar los datos en función de las variables que propone un marco teórico. Así un informe psicológico puede entenderse, como la traducción a un juicio de índices producidos a partir de la organización de hechos o datos.

CARACTERISTICAS DEL INFORME PSICOLOGICO:

1. Debe ser claro, sin rodeos, sintetizado.
2. Debe ser conciso, describir tan específicamente como sea posible
3. Debe ser original, único en la descripción del paciente y genuino con sello y firma del psicólogo

PARTES DEL INFORME PSICOLOGICO:
1. Filiación del paciente:

- Referente
- Fecha de evaluación
- Evaluador
- Motivo de evaluación
- Técnicas utilizadas
- Instrumentos utilizados

2. Motivo de consulta:

- Narración del motivo de consulta
- Signos y quejas del paciente

3. Observación de conducta del evaluado

4. Resultados

- Presentación clara de los hechos o datos que fundamentan el diagnóstico
- De dónde se infiere los datos
- Debe responder al motivo de evaluación

5. Conclusiones

- El juicio final debe estar en consonancia con los hechos
- Las suposiciones o hipótesis no forman parte del informe psicológico

6. Recomendaciones

7. Firma del informe

http://www.psicologosperu.com/

lunes, 10 de septiembre de 2012

EVALUACIÓN MULTIAXIAL

Un sistema multiaxial implica una evaluación en varios ejes, cada uno de los cuales concierne a un área distinta de información que puede ayudar al clínico en el planeamiento del tratamiento y en la predicción de resultados. En la clasificación multiaxial DSM-IV se incluyen cinco ejes:

Eje I Trastornos clínicos Otros problemas que pueden ser objeto de atención clínica

Eje II Trastornos de la personalidad Retraso mental

Eje III Enfermedades médicas

Eje IV Problemas psicosociales y ambientales

Eje V Evaluación de la actividad global

El uso del sistema multiaxial facilita una evaluación completa y sistemática de los distintos trastornos mentales y enfermedades médicas, de los problemas psicosociales y ambientales,  del nivel de actividad, que podrían pasar desapercibidos si el objetivo de la evaluación se centrara en el simple problema objeto de la consulta. Un sistema multiaxial proporciona un formato adecuado para organizar y comunicar información clínica, para captar la complejidad de las situaciones clínicas y para describir la heterogeneidad de los individuos que presentan el mismo diagnóstico.

Además, el sistema multiaxial promueve la aplicación del modelo biopsicosocial en clínica, enseñanza e investigación.

El resto de este apartado describe cada uno de los ejes DSM-IV. En algunos centros o situaciones los clínicos pueden preferir no utilizar el sistema multiaxial. Por esta razón, al final del apartado se dan ciertas directrices para informar sobre los resultados de una evaluación DSM-IV sin aplicar el sistema multiaxial formal.

Eje I: Trastornos clínicos Otros problemas que pueden ser objeto de atención clínica

El Eje I describe todos los trastornos incluidos en la clasificación excepto los trastornos de la personalidad y el retraso mental (que se han incluido en el Eje II).

Los principales grupos de trastornos incluidos en el Eje I constan en el cuadro que aparece más adelante. También se anotan en el Eje I otros trastornos que pueden ser objeto de Atención clínica.

Cuando un individuo sufre más de un trastorno del Eje I, deben registrarse todos ellos (para ejemplos, v. pág. 35). Cuando se presenta más de un trastorno del Eje I, debe indicarse en primer lugar el diagnóstico principal o el motivo de consulta (v. pág. 3). Cuando una persona presente un trastorno del Eje I y otro del Eje II, se supondrá que el diagnóstico principal o el motivo de consulta corresponde al Eje I, a menos que el diagnóstico del Eje II vaya seguido de la frase «(diagnóstico principal)» o «(motivo de consulta)». En el caso de no presentarse ningún trastorno del Eje I, este hecho debe codificarse como Z03.2 [V71.09]. Si hay que aplazar un diagnóstico del Eje I hasta recoger alguna información adicional, este hecho se codificará como R69 [799.9].
 
Eje II: Trastornos de la personalidad Retraso mental

El Eje II incluye los trastornos de la personalidad y el retraso mental. También puede utilizarse para hacer constar mecanismos de defensa y características desadaptativas de la personalidad. Enumerar los trastornos de la personalidad y el retraso mental en un eje separado asegura que se tomará en consideración la posible presencia de trastornos de la personalidad y retraso mental, anomalías éstas que pudieran pasar desapercibidas cuando se presta atención directa a trastornos del Eje I, habitualmente más floridos. La codificación de los trastornos de la personalidad en el Eje II no implica que su patogenia o la índole de la terapéutica apropiada sean fundamentalmente diferentes de las implicadas en los trastornos codificados en el Eje I. Los trastornos incluidos en el Eje II están enumerados en el cuadro que aparece más adelante.

Cuando una persona tiene más de un trastorno del Eje II, situación relativamente frecuente, deben hacerse constar todos los diagnósticos (para ejemplos, v. pág. 35). Cuando un individuo presenta simultáneamente un trastorno del Eje I y otro del Eje II, y el diagnóstico del Eje II es el principal o el motivo de consulta, este hecho debe indicarse añadiendo la frase «(diagnóstico principal)
» o «(motivo de consulta)» tras el diagnóstico del Eje II. Cuando no se presenta ningún trastorno del Eje II, este hecho debe codificarse como Z03.2 [V71.09]. Si hay que aplazar un diagnóstico del Eje II, pendientes de recoger alguna información adicional, debe codificarse como R46.8 [799.9].

El Eje II también puede utilizarse para indicar ciertas características desadaptativas de personalidad que no cumplen los mínimos necesarios para constituir un trastorno de la personalidad (en estos casos no debe utilizarse ningún número de código; v. el Ejemplo 3 de la pág. 35). También puede indicarse en el Eje II el uso habitual de mecanismos de defensa desadaptativos (para definiciones v. apéndice B, pág. 767, y el Ejemplo 1 en la pág. 35).

Eje III: Enfermedades médicas


El Eje III incluye las enfermedades médicas actuales que son potencialmente relevantes para la comprensión o abordaje del trastorno mental del sujeto. Estos estados están clasificados fuera del capítulo «Trastornos mentales» de la CIE-10 (y fuera del cap. V de la CIE-9-MC). En el cuadro que aparece después se proporciona una lista de las principales categorías de enfermedades médicas.

Tal como se indicó en la «Introducción», la distinción multiaxial entre trastornos de los Ejes I, II y III no implica que existan diferencias fundamentales en su conceptualización, ni que los trastornos mentales dejen de tener relación con factores o procesos físicos o biológicos, ni  que las enfermedades médicas no estén relacionadas con factores o procesos comportamentales o psicológicos.

La razón para distinguir enfermedades médicas es la de alentar la minuciosidad de la evaluación y mejorar la comunicación entre los profesionales de la salud mental.

Las enfermedades médicas pueden relacionarse con los trastornos mentales de diferentes modos. En algunos casos es evidente que la enfermedad médica constituye un factor causal directo para el desarrollo o empeoramiento de síntomas mentales, y que los mecanismos implicados en este efecto son fisiológicos. Cuando se supone que un trastorno mental es consecuencia fisiológica directa de la enfermedad médica, en el Eje I debe diagnosticarse un trastorno mental debido a enfermedad médica, y esa enfermedad debe registrarse tanto en el Eje I como en el Eje III. Por ejemplo, cuando un hipotiroidismo es causa directa de síntomas depresivos, su designación en el Eje I es F06.32 Trastorno del estado de ánimo debido a hipotiroidismo, con síntomas depresivos [293.83], y se hace constar de nuevo el hipotiroidismo en el Eje III como E03.9 [244.9] (v. Ejemplo 3, pág. 35). Para un análisis más extenso, véase la página 171.
Cuando la relación etiológica entre la enfermedad médica y los síntomas mentales esté insuficientemente probada para garantizar un diagnóstico en el Eje I de trastorno mental debido a enfermedad médica, debe codificarse en el Eje I el trastorno mental apropiado (p. ej., trastorno depresivo mayor), y la enfermedad médica sólo se codificará en el Eje III.

Hay otros casos en los que deben registrarse las enfermedades médicas en el Eje III a causa de su importancia para la comprensión general o el tratamiento del sujeto afecto del trastorno  mental.

Un trastorno del Eje I puede ser una reacción psicológica a una enfermedad médica del Eje III
(p. ej., la presencia de un F43.20 Trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo [309.0]
como reacción al diagnóstico de carcinoma de mama). Algunas enfermedades médicas pueden no estar relacionadas directamente con el trastorno mental, pero pueden tener implicaciones importantes para su pronóstico o tratamiento (p. ej., cuando el diagnóstico en el Eje I es F32.9 Trastorno depresivo mayor [296.2] y en el Eje III es I49.9 Arritmia [427.9], la elección de farmacoterapia está influida por la enfermedad médica; o cuando una persona con diabetes mellitus ingresa en un hospital por una exacerbación de una esquizofrenia y debe ser controlada la administración de insulina).

Cuando una persona tiene más de un diagnóstico clínicamente relevante en el Eje III, deben hacerse constar todos ellos. Para ejemplo, véase la página 35. Si no hay ningún trastorno del Eje III, este hecho debe indicarse anotando «Eje III: ninguno». Si hay que aplazar un diagnóstico del Eje III, a la espera de recoger alguna información adicional, este hecho se indicará anotando «Eje III: aplazado».
 
Eje IV: Problemas psicosociales y ambientales
En el Eje IV se registran los problemas psicosociales y ambientales que pueden afectar el diagnóstico, el tratamiento y el pronóstico de los trastornos mentales (Ejes I y II). Un problema psicosocial o ambiental puede ser un acontecimiento vital negativo, una dificultad o deficiencia
ambiental, un estrés familiar o interpersonal, una insuficiencia en el apoyo social o los recursos personales, u otro problema relacionado con el contexto en que se han desarrollado alteraciones experimentadas por una persona. Los denominados estresantes positivos, como una promoción laboral, sólo deben hacerse constar si constituyen un problema o conducen a él, como cuando una persona tiene dificultades para adaptarse a una situación nueva. Además de desempeñar un papel en el inicio o exacerbación de un trastorno mental, los problemas psicosociales también pueden aparecer como consecuencia de la psicopatología, o pueden constituir problemas que deben tomarse en consideración en el planeamiento de la intervención terapéutica general.

Cuando una persona tiene problemas psicosociales o ambientales múltiples, el clínico debe  tomar nota de todos aquellos que juzgue relevantes. En general, el clínico sólo debe hacer constar aquellos problemas psicosociales y ambientales que hayan estado presentes durante el año anterior a la evaluación actual. Sin embargo, el clínico puede decidir el registro de problemas psicosociales y ambientales acaecidos antes del año anterior si han contribuido claramente al trastorno mental o se han constituido en un objetivo terapéutico (p. ej., experiencias previas de combate conducentes a un trastorno por estrés postraumático).

En la práctica, la mayor parte de los problemas psicosociales y ambientales se indicarán en el
Eje IV. No obstante, cuando un problema psicosocial o ambiental constituya el centro de la atención clínica, se hará constar también en el Eje I, con un código derivado del apartado «Otros problemas que pueden ser objeto de atención clínica» (v. pág. 691).

Por razones de conveniencia los problemas se han agrupado en las siguientes categorías:
• Problemas relativos al grupo primario de apoyo: por ejemplo, fallecimiento de un miembro de la familia, problemas de salud en la familia, perturbación familiar por separación, divorcio o abandono, cambio de hogar, nuevo matrimonio de uno de los padres, abuso sexual o físico, sobreprotección de los padres, abandono del niño, disciplina inadecuada, conflictos con los hermanos; nacimiento de un hermano.

• Problemas relativos al ambiente social: por ejemplo, fallecimiento o pérdida de un amigo, apoyo social inadecuado, vivir solo, dificultades para adaptarse a otra cultura, discriminación, adaptación a las transiciones propias de los ciclos vitales (tal como la jubilación).

• Problemas relativos a la enseñanza: por ejemplo, analfabetismo, problemas académicos, conflictos con el profesor o los compañeros de clase, ambiente escolar inadecuado.

• Problemas laborales: por ejemplo, desempleo, amenaza de pérdida de empleo, trabajo estresante, condiciones laborales difíciles, insatisfacción laboral, cambio de trabajo, conflictos con el jefe o los compañeros de trabajo.

• Problemas de vivienda: por ejemplo, falta de hogar, vivienda inadecuada, vecindad insaludable, conflictos con vecinos o propietarios.

• Problemas económicos: por ejemplo, pobreza extrema, economía insuficiente, ayudas socieconómicas insuficientes.

• Problemas de acceso a los servicios de asistencia sanitaria: por ejemplo, servicios médicos inadecuados, falta de transportes hasta los servicios asistenciales, seguro médico inadecuado.

• Problemas relativos a la interacción con el sistema legal o el crimen: por ejemplo, arrestos, encarcelamiento, juicios, víctima de acto criminal.

• Otros problemas psicosociales y ambientales: por ejemplo, exposición a desastres, guerra u otras hostilidades, conflictos con cuidadores no familiares como consejeros, asistentes sociales, o médicos, ausencia de centros de servicios sociales.

Al utilizar el registro de evaluación multiaxial (v. pág. 36), el clínico debe identificar las categorías relevantes de problemas psicosociales y ambientales e indicar los factores específicos implicados en ellos. Si no se utiliza un formulario de registro con un listado de categorías de problemas, el clínico simplemente puede enumerar los problemas específicos del Eje IV (v. ejemplos en pág. 35).
 
Eje V: Evaluación de la actividad global


El Eje V incluye la opinión del clínico acerca del nivel general de actividad del sujeto. Esta información es útil para planear el tratamiento y medir su impacto, así como para predecir la evolución.
El registro de la actividad general en el Eje V puede hacerse utilizando la escala de evaluación

de la actividad global (EEAG). La EEAG puede ser particularmente útil al seguir la evolución el progreso clínico de los sujetos en términos globales, utilizando una medida simple. La EEAG sólo debe ser cumplimentada en relación a la actividad psicosocial, social y laboral. Las instrucciones especifican: «no incluir alteraciones de la actividad debidas a limitaciones físicas (o ambientales)». En la mayoría de los casos las evaluaciones de la EEAG deben referirse al período actual (es decir, el nivel de actividad en el momento de la evaluación) puesto que las evaluaciones de la actividad actual reflejarán generalmente la necesidad de tratamiento o intervención.

En algunos centros clínicos puede ser útil cumplimentar la EEAG tanto en el momento de la admisión como en el del alta. La EEAG también puede cumplimentarse en otros períodos de tiempo (p. ej., mejor nivel de actividad alcanzado por lo menos en algunos meses durante el último año). La EEAG se hace constar en el Eje V del modo siguiente: «EEAG =», seguido por la puntuación de la EEAG de 1 a 100, anotando a continuación entre paréntesis el período de tiempo reflejado en la evaluación, por ejemplo, «(actual)», «(mayor nivel en el último año)», «(en el alta)».

Véanse ejemplos en la página 35.

En algunos centros clínicos puede ser útil evaluar la incapacidad social y laboral y verificar los progresos en la rehabilitación, independientemente de la gravedad de los síntomas psicosociales.

Con esta intención, en el apéndice B se ha incluido una escala de evaluación de la actividad social y laboral (EEASL) (v. pág. 776). Se han propuesto dos escalas adicionales que también pueden ser útiles en algunos centros: la escala de evaluación global de la actividad relacional (EEGAR) (v. pág. 774) y la escala de mecanismos de defensa (v. pág.767). Ambas se han incluido en el apéndice B.

TRASTORNOS MENTALES

Son afecciones o síndromes psíquicos y comportamentales, radicalmente opuestos a los propios de los individuos que gozan de buena salud mental. En general, son causa de angustia y deterioro en importantes áreas del funcionamiento psíquico, afectando al equilibrio emocional, al rendimiento intelectual y al comportamiento social adaptativo. Se han descrito a través de la historia y en todas las culturas, pese a la vaguedad y dificultades de definición de este tipo de trastornos.


A lo largo de la historia, y hasta tiempos relativamente recientes, la locura no se consideraba enfermedad, sino un problema moral —el extremo de la depravación humana—, o espiritual —casos de maldición o de posesión demoníaca—. Después de unos tímidos inicios, a comienzos de los siglos XVI y XVII, la psiquiatría empezó a ser una ciencia respetable en 1790, cuando el médico parisino Philippe Pinel decidió quitar las cadenas a los enfermos mentales, introdujo una perspectiva psicológica y comenzó a hacer estudios clínicos objetivos. A partir de entonces, y desde el trabajo en manicomios, se definirían los principales tipos de enfermedad mental y sus formas de tratamiento.

Clasificación

La división de los trastornos mentales en clases es todavía inexacta, y las clasificaciones varían según las escuelas y doctrinas psicopatológicas. Para uniformar criterios, la Organización Mundial de la Salud (OMS), creó la DSM, clasificación de los trastornos mentales universal, que ha conocido hasta la fecha varias versiones.

La mayoría de los sistemas de clasificación reconocen los trastornos infantiles, (como el retraso mental) como categorías separadas de los trastornos adultos. También la mayoría trata de distinguir entre trastornos orgánicos, los más graves provocados por una clara causa somática, fisiológica, relacionada con una lesión o una anomalía congénita estructural en el cerebro, y trastornos no orgánicos, a veces también denominados funcionales, considerados más leves.

En parte, desde esta distinción en función de la gravedad y de la base orgánica, se diferencian los trastornos psicóticos de los neuróticos. De forma general, psicótico significa un estado en el que el paciente ha perdido el contacto con la realidad, mientras que neurótico se refiere a un estado de malestar y ansiedad, pero sin llegar a perder contacto con la realidad. En su extremo, como formuló Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis, todos somos "buenos neuróticos", en tanto que los casos de psicosis son contados. Los más comunes son: la esquizofrenia, la mayor parte de los trastornos neurológicos y cerebrales (demencias), y las formas extremas de la depresión (como la psicosis maniacodepresiva). Entre las neurosis, las más típicas son las fobias, la histeria, los trastornos obsesivo-compulsivos, la hipocondria (miedo patológico a la enfermedad y la muerte), y en general todos aquellos que generan una alta dosis de ansiedad sin que haya desconexión con la realidad.

Diagnóstico integral: El abordaje Multiaxial

En aras de un abordaje global y sistemático de niños, adolescentes y adultos de todas las edades, la evaluación integral se debe realizar en todo tipo de paciente. El diagnóstico Multiaxial tiene por objetivo hacer una valoración global del estado de salud del individuo incluyendo un diagnóstico mental, un diagnóstico físico, un diagnóstico social y una evaluación del funcionamiento en diferentes áreas de importancia según la edad y la condición académica y social.
Para la Asociación Psiquiátrica Americana (DSM IV), en el eje I se registran los trastornos mentales que presenta el individuo al momento de la evaluación. Por ejemplo, esquizofrenia, trastorno depresivo mayor, trastorno de adaptación, insomnio primario, etc. Existen categorías o trastornos excluyentes y otros que pueden coexistir, es decir, un individuo puede reunir criterios para varios diagnósticos al mismo tiempo.
En el eje II se consignan determinantes de larga evolución difíciles de modificar en el corto plazo en el individuo como las características de personalidad y el nivel intelectual. En éste se consigna si existe retraso mental, los rasgos o trastornos de personalidad y los mecanismos de defensa más utilizados por el individuo si se puede tener una idea general de estos. Por ejemplo, retraso mental, inteligencia límite, rasgos de personalidad paranoide, narcisista, evitativos, etc.
En el eje III se consignan los problemas médicos presentes en el momento de la evaluación que pueden o no afectar la evolución del diagnóstico del eje I. Esto es de capital importancia cuando se consideran las interacciones farmacológicas en la elección de un medicamento y las posibles relaciones entre el trastorno mental y el trastorno físico. Por ejemplo, asma, psoriasis, desnutrición, hipertensión arterial, diabetes mellitus, etc.
En el eje IV se anotan los factores o estresores psicosociales durante el último año que pueden ser responsables de la evolución del cuadro de eje I o que podrían afectar su evolución. Entre otros, muerte de un miembro, ruptura de la familia por separación, divorcio, abuso sexual o físico, sobreprotección parental, negligencia de los niños, muerte o pérdida de un amigo, analfabetismo, problemas académicos, desempleo, cambio de trabajo, hogares en malas condiciones, vecindario inseguro, pobreza extrema, inadecuados servicios médicos, dificultades para asistir a los servicios, arresto, desastres y guerra.
Y finalmente, en el eje V se hace una evaluación del funcionamiento en el área interpersonal, académica, laboral, interpersonal y social. Es decir, cómo los síntomas interfieren o deterioran el desempeño premórbido del evaluado. La escala de funcionamiento global cuenta con una forma cuantitativa que valorar el grado de deterioro que producen los síntomas psicológicos en la vida del paciente. Se dan puntuaciones que oscilan entre cero y cien puntos. A mayor puntaje, mejor funcionamiento. Esta evaluación, igualmente, incluye una calificación cualitativa de la severidad de los síntomas que guarda relación con la escala cuantitativa. Habitualmente se consigna el peor puntaje alcanzado en una u otra escala. Ésta podría extrapolarse a patologías no mentales. Existen escalas para medir el grado de discapacidad que producen enfermedades crónicas como la artritis reumatoide, esto es, una medida de la calidad de vida del paciente. Mediante la entrevista al paciente y los acompañantes o familiares se evalúa cómo se ha visto afectada la vida del paciente por la presencia del trastorno mental durante el episodio sintomático actual y durante el último año.
Los factores de eje II, en el caso del retraso mental, no se puede modificar; no obstante, orientan sobre el tipo de abordaje y el tratamiento psicoterapéutico que se puede iniciar. Esto último se aplica para los rasgos o trastornos de personalidad y los mecanismos de defensa más utilizados por el entrevistado. Los problemas de eje III son de tratamiento médico exclusivamente, sin olvidar los factores psicológicos que afectan la evolución de una enfermedad, relacionados con la aceptación de los planes de tratamiento. Los factores de eje IV y V nos dan una visión pronóstica del sujeto y nos invitan a trabajar sobre los factores de este grupo que se puedan modificar; algunos están fuera del alcance de los profesionales, mas se puede brindar siempre apoyo psicológico. Indudablemente, los individuos con pocos estresores o eventos psicosociales asociados y con buen funcionamiento durante el año previo tienen un pronóstico más favorable que otro en situación más desventajosa y un funcionamiento por debajo de lo esperado.
La Organización Mundial de la Salud (CIE-10) propone un diagnóstico Multiaxial expresado inicialmente en tres ejes y en forma más reciente en cuatro ejes. En el eje I se incluyen todos los trastornos clínicos que presenta el individuo evaluado, es decir, trastornos mentales (incluyendo características o trastornos de personalidad) y enfermedades físicas.
Para el eje II se propone considerar el funcionamiento del individuo o el grado de discapacidad que genera el problema de eje I. Igualmente, esta escala se puntúa de cero a cien. Esta evaluación incluye el funcionamiento global, el cuidado personal, el desempeño laboral, el desempeño familiar y el comportamiento social en general. Para el eje III, los factores ambientales que permiten contextualizar la dolencia de un sujeto en un momento en particular. En el eje IV se consideran los aspectos relacionados con la calidad de vida del paciente en relación con todos los factores asociados con su enfermedad.
La aproximación de la Organización Mundial de la Salud abarca los mismos aspectos que la Asociación Psiquiátrica Americana, con una la excepción: que en la primera no se explicita la codificación de la capacidad intelectual o el retraso mental en el diagnóstico; no obstante, éste debe considerarse en el eje I. Adicionalmente, muestra una propuesta interesante al colocar todas las enfermedades o trastornos en el mismo eje, minimizando la diferenciación entre lo físico y lo mental.

La OMS revisa en Madrid la clasificación de las enfermedades mentales

ELMUNDO.ES EUROPA PRESS
MADRID.- Madrid ha sido la sede elegida por la Organización Mundial de la Salud para iniciar una revisión de la clasificación de los trastornos mentales que establece este organismo. Un grupo de expertos se reúne estos días en la capital para sentar las bases de esta actualización con el objetivo de que el nuevo catálogo de patologías sea "más sencillo y útil para todos los profesionales sanitarios", según ha explicado el catedrático de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), que representa a España en este encuentro.

La última clasificación fue publicada en 1992. Después de 18 años sin ser modificada, la agencia de la ONU ha considerado que es el momento de iniciar una revisión consensuada que tenga validez universal y pueda ser aplicable en todo el mundo. "Ha de poder utilizarse sea cual sea el contexto asistencial", comenta Ayuso, quien compartirá hasta hoy miércoles mesa de debate con expertos de otros países.

La participación de especialistas de varios continentes permitirá, según este especialista, compartir diferentes concepciones de la enfermedad para llegar así a un mejor consenso universal.

Útil para todos
Los manuales anteriores, explica Ayuso, estaban pensados para ser empleados únicamente por psiquiatras, pese a que es frecuente que el primer profesional en atender a una persona con problemas de salud mental sea un médico de Atención Primaria. "Un objetivo principal de la nueva clasificación es, precisamente, que puede ser fácilmente manejada en Atención Primaria y sirva para tomar decisiones en la práctica clínica", añade.

Según ha explicado este especialista, uno de los temas más candentes de la revisión será establecer una definición útil de los trastornos de la personalidad y una forma de clasificar los cuadros depresivos. "Estas áreas requerirán un gran esfuerzo para alcanzar un consenso", comenta.

La reunión iniciada en Madrid ha servido, principalmente, para comenzar a diseñar los distintos estudios de campo que se realizarán antes de la elaboración de una propuesta definitiva para la clasificación. "Esta revisión es un proceso complejo que durará años", comenta Ayuso, quien espera tener resultados en 2013.

Todos los grupos estarán compuestos por investigadores de distintas especialidades y orígenes. "Se busca una heterogeneidad geográfica y profesional", comenta Ayuso, quien subraya la importancia de este detalle a la hora de elaborar un catálogo de carácter universal. "Sabemos que la enfermedad mental está en todas partes. Hay que saber abordarla también en todos los casos", apunta.

Pese a que el inglés suele ser la única 'lengua franca' empleada por la ciencia, en esta ocasión el castellano también tendrá un papel especial y se utilizará en la elaboración de la revisión.

TRASTORNOS MENTALES

Afecciones o síndromes psíquicos y conductuales, opuestos a los propios de los individuos que gozan de buena salud mental. En general, son causa de angustia y deterioro en importantes áreas del funcionamiento psíquico, afectando al equilibrio emocional, al rendimiento intelectual y a la adaptación social. A través de la historia y en todas las culturas se han descrito diferentes tipos de trastornos, pese a la vaguedad y a las dificultades que implica su definición.

A lo largo de la historia, y hasta tiempos relativamente recientes, la locura no era consideraba una enfermedad sino un problema moral "el extremo de la depravación humana" o espiritual "casos de maldición o de posesión demoníaca. Después de unos tímidos inicios durante los siglos XVI y XVII, la psiquiatría empezó a ser una ciencia respetable en 1790, cuando el médico parisino Philippe Pinel decidió quitar las cadenas a los enfermos mentales, introdujo una perspectiva psicológica y comenzó a hacer estudios clínicos objetivos. A partir de entonces, y desde que se inició el trabajo en los manicomios, se definirían los principales tipos de enfermedades mentales y sus formas de tratamiento.

Clasificación

La clasificación de los trastornos mentales es todavía inexacta y varía según las escuelas y doctrinas psicopatológicas. Para uniformar criterios, la Organización Mundial de la Salud (OMS) creó la DSM, clasificación universal de los trastornos mentales que ha conocido hasta la fecha varias versiones.
La mayoría de los sistemas de clasificación reconocen los trastornos infantiles (por ejemplo, el retraso mental) como categorías separadas de los trastornos adultos. Igualmente, distinguen entre trastornos orgánicos, los más graves provocados por una clara causa somática, fisiológica, relacionada con una lesión estructural en el cerebro, y trastornos no orgánicos, a veces también denominados funcionales, considerados más leves.
Partiendo de la distinción en función de la gravedad y de la base orgánica, se diferencian los trastornos ‘psicóticos’ de los ‘neuróticos’. De forma general, psicótico implica un estado en el que el paciente ha perdido el contacto con la realidad, mientras que neurótico se refiere a un estado de malestar y ansiedad, pero sin llegar a perder contacto con la realidad. En su extremo, como formuló Sigmund Freud, el fundador del psicoanálisis, todos somos buenos neuróticos, en tanto que los casos de psicosis son contados. Los más comunes son: la esquizofrenia, la mayor parte de los trastornos neurológicos y cerebrales (demencias) y las formas extremas de la depresión (como la psicosis maniaco-depresiva). Entre las neurosis, las más típicas son las fobias, la histeria, los trastornos obsesivo-compulsivos, la hipocondría y, en general, todos aquellos que generan una alta dosis de ansiedad sin que exista una desconexión con la realidad.

Trastornos infantiles

Algunos trastornos mentales se hacen evidentes por primera vez durante la infancia, la pubertad o la adolescencia.
El retraso mental se caracteriza por la incapacidad para aprender con normalidad y llegar a ser independiente y socialmente responsable como las personas de la misma edad y cultura. Los individuos con un cociente intelectual inferior a 70 se consideran retrasados en cuanto a su inteligencia.
La hiperactividad, desorden que parte de un déficit en la atención y la concentración, se traduce en un exceso de ímpetu en el individuo que la padece, haciéndole incapaz de organizar y terminar su trabajo, de seguir instrucciones o perseverar en sus tareas, debido a una inquietud constante y patológica.
Los trastornos ansiosos comprenden el miedo a la separación (abandono de la casa o de los padres), a evitar el contacto con los extraños y, en general, un comportamiento pusilánime y medroso.
Otros trastornos mentales se caracterizan por la distorsión simultánea y/o progresiva de varias funciones psíquicas, como la atención, la percepción, la evaluación de la realidad y la motricidad. Un ejemplo es el autismo infantil, trastorno caracterizado por el desinterés del niño hacia el mundo que le rodea.
Algunos problemas del comportamiento pueden ser también trastornos infantiles: la bulimia, la anorexia nerviosa, los ‘tics’, la tartamudez y demás trastornos del habla y la enuresis (incapacidad de controlar la micción, generalmente por las noches).

Trastornos orgánicos mentales



Este grupo de trastornos se caracteriza por la anormalidad psíquica y conductual asociada a deterioros transitorios o permanentes en el funcionamiento del cerebro. Los desórdenes presentan diferentes síntomas según el área afectada o la causa, duración y progreso de la lesión. El daño cerebral procede de una enfermedad orgánica, del consumo de alguna droga lesiva para el cerebro o de alguna enfermedad que lo altere indirectamente por sus efectos sobre otras partes del organismo.
Los síntomas asociados a los trastornos orgánicos mentales podrán ser el resultado de un daño orgánico o la reacción del paciente a la pérdida de capacidades mentales. Ciertos trastornos presentan como característica principal el delirio o un estado de obnubilación de la conciencia que impide mantener la atención, acompañado de errores perceptivos y de un pensamiento desordenado e inadaptado a la realidad.
Otro síntoma frecuente de los trastornos orgánicos como la enfermedad de Alzheimer, es la demencia, caracterizada por fallos en la memoria, el pensamiento, la percepción, el juicio y la atención, que interfieren con el funcionamiento ocupacional y social. La demencia senil se da en la tercera edad y produce alteraciones en la expresión emocional (apatía creciente, euforia injustificada o irritabilidad).

Esquizofrenia

La esquizofrenia abarca un grupo de trastornos graves, que normalmente se inician en la adolescencia. Los síntomas son las agudas perturbaciones del pensamiento, la percepción y la emoción que afectan a las relaciones con los demás, unido a un sentimiento perturbado sobre uno mismo y a una pérdida del sentido de la realidad que deteriora la adaptación social. El concepto de ‘mente dividida’, implícito en la palabra esquizofrenia, hace referencia a la disociación entre las emociones y la cognición, y no, como vulgarmente se supone, a una división de la personalidad que, más bien, hace referencia a otro tipo de trastornos como la personalidad múltiple o psicopatía, denominada así por el psiquiatra alemán Emil Kraepelin.

Trastornos de la afectividad

Son aquellos trastornos en los que el síntoma predominante es una alteración del estado de ánimo. El más típico, la depresión, se caracteriza por la tristeza, el sentimiento de culpa, la desesperanza y la sensación de inutilidad personal. Su opuesta, la manía, se caracteriza por un ánimo exaltado, expansivo, megalomaníaco y también cambiante e irritable, que se alterna casi siempre con el estado depresivo.

Trastornos paranoides

Su síntoma principal son las ideas delirantes (creencia falsa, firmemente asentada, y resistente por ello a la crítica) y las más típicas son las de persecución (se considera víctima de una conspiración), las de grandeza (el sujeto se cree de ascendencia noble, principesca, santa, genial e incluso divina) o las celotípicas (celos desmedidos). En cualquier caso, la personalidad paranoide es defensiva, rígida, desconfiada y egocéntrica, por lo que tiende a aislarse y puede llegar a ser violentamente antisocial. Este trastorno normalmente suele iniciarse en la mitad o al final de la vida, destruyendo las relaciones sociales, sobre todo las de pareja.

Trastornos de ansiedad

La ansiedad es el síntoma predominante en dos casos: los desórdenes que suponen pánico ante situaciones concretas y los trastornos ansiosos generalizados.
En las fobias y las neurosis obsesivo-compulsivas, el pánico aparece cuando el individuo intenta dominar otros síntomas: el miedo irracional, desmedido, a una situación, objeto o animal concretos que altera su vida cotidiana. Entre las más perturbadoras está la agorafobia, miedo a los espacios abiertos o muy cerrados (claustrofobia), tras el cual se oculta en realidad un miedo desmedido a la muerte o al propio pánico, y que impide a los que la sufren salir a la calle. Por otro lado, las obsesiones, neurosis cada vez más frecuentes (frente a la histeria, que ha ido disminuyendo su frecuencia), consisten en pensamientos, imágenes, impulsos o ideas repetitivas y sin sentido para la persona, que se ve sin embargo sometida a ellos. Por último, la compulsión es la tendencia irrefrenable a repetir mecánicamente comportamientos inútiles, rituales de comprobación o de previsión (por ejemplo, lavarse las manos más de treinta veces al día o revisar una y otra vez la llave de paso del gas).

Otros trastornos neuróticos

Además de la depresión neurótica y otros trastornos ansiosos, hay diversas situaciones que tradicionalmente se han considerado neuróticas, como la histeria, las reacciones de conversión (de un conflicto psíquico a una enfermedad orgánica irreal), la hipocondría y los trastornos disociativos.
Los llamados trastornos psicosomáticos se caracterizan por la aparición de síntomas físicos sin que concurran causas físicas aparentes. En la histeria, las quejas se presentan de forma teatral y se inician, por lo general, en la adolescencia, para continuar durante la vida adulta. Es un trastorno que se ha diagnosticado con mayor frecuencia en mujeres que en hombres, y en su extremo "la histeria de conversión" aparecen parálisis que imitan trastornos neurológicos, de modo similar al dolor psicogénico que no presenta una causa física aparente. Por último, en la hipocondría el síntoma dominante es el miedo irracional a la enfermedad.
Entre las formas disociativas de trastorno mental están la amnesia psicológica y la personalidad múltiple (antaño conocida como histeria de la personalidad alternante), una extraña enfermedad en la que el paciente comparte dos o más personalidades distintas, alternando el predominio de una o de otra (es el caso de la obra de Robert Louis Stevenson Dr. Jekyll y Mister Hyde y de la película de Alfred Hitchcock, Psicosis).

Trastornos de la personalidad

A diferencia de lo episódico de los trastornos neuróticos e incluso de algunos psicóticos, los trastornos de la personalidad duran toda la vida; determinados rasgos de la personalidad del enfermo son tan rígidos e inadaptados que pueden llegar a causar problemas laborales y sociales, daños a uno mismo y probablemente a los demás.
La personalidad paranoide se caracteriza por la suspicacia y la desconfianza. La esquizoide ha perdido la capacidad e incluso el deseo de amar o de establecer relaciones personales, mientras que la esquizotípica se caracteriza por el pensamiento, el habla, la percepción y el comportamiento extraños. Las personalidades histriónicas se caracterizan por la teatralidad de su comportamiento y de su expresión, relacionadas en parte con el siguiente tipo, la personalidad narcisista, que demanda la admiración y la atención constante de los demás.
Las personalidades antisociales (antes conocidas como psicopatías) se caracterizan por violar los derechos de los demás y no respetar las normas sociales. Este tipo de personalidad es inestable en su autoimagen, estado de ánimo y comportamiento con los demás, y los ‘evitadores’ son hipersensibles al posible rechazo, la humillación o la vergüenza. La personalidad dependiente es pasiva hasta el punto de ser incapaz de tomar una decisión propia, forzando a los demás a tomar las decisiones en su lugar. Los ‘compulsivos’ son perfeccionistas hasta el extremo e incapaces de manifestar sus afectos. Por último, los ‘pasivos-agresivos’ se caracterizan por resistirse a las exigencias de los demás a través de maniobras indirectas, como la dilación o la holgazanería.

Incidencia y distribución

Es imposible saber con exactitud cuántos individuos padecen trastornos mentales. Los registros de admisión a los centros psiquiátricos pueden ser orientativos, pero hay que tener en cuenta que excluyen a un amplio número de personas que nunca buscan tratamiento por no considerar que sufren algún trastorno.
De estos últimos, la mayor parte presenta trastornos menores, ya que el riesgo de sufrir una esquizofrenia alguna vez en la vida es de un 1%, mientras que el de sufrir una depresión "el trastorno mental más común en la actualidad, e incluso el motivo de consulta médica en atención primaria más frecuente" es de un 10%. Actualmente existe una preocupación cada vez mayor por los trastornos mentales orgánicos, puesto que inciden con más frecuencia en las personas mayores, un sector de población que está aumentando vertiginosamente en los países más desarrollados.